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domingo, marzo 18, 2007

LOST: Lo que tendría que haber pasado

___Estoy enganchado a las series. Vaya, como todo el mundo. Y no me refiero a "Los Serrano" o "Yo soy Bea", que no tengo nada contra ellas, pero no son precisamente las series que me llaman. Las historias de las que hablo son esas en las que un ingeniero estructural debe sacar a su hermano de la cárcel, o en las que un avión cae en una isla más rara que ver nevar en agosto. Que sí, que sí, que todos sabéis de lo que estoy hablando. Las series USA son la leche merengada, y quien diga lo contrario, es porque no las sigue.

___A día de hoy sigo 28 series. Voy a repetirlo... ¡28 series! Lo primero que se le pasa a uno por la cabeza es: "Joder macho, cuanto tiempo libre tienes". Nada más lejos de la realidad, apenas veo un capítulo de veinte minutillos desayunando (My name is Earl, The IT crowd, Como conocí a vuestra madre...) y otro largo antes de irme a dormir (24, Alias, Prison Break, Heroes...). El tiempo que otros invierten en ver el dichoso polígrafo yo lo empleo con mis queridas series.

___Pero hoy no quiero hacer alarde de cantidad, si no de calidad. ¿Cuántos han visto LOST (Perdidos)? ¡Vaya!, todos... lo imaginaba. Sería más justo preguntar: ¿Cuántos empezasteis a ver LOST? Porque seamos sinceros, la que empezó como la serie revelación de la temporada, de la década y mucho más, está ahogándose en un pozo sin fondo que para sí quisiera Sádaco. LOST cae en picado y la culpa no es ni de sus actores, ni de sus guionistas, siquiera de su público... la culpa es de la avaricia.

___¿Por qué si una serie funciona tienen que alargarla hasta límites insospechados? Y lo que es peor, ¿por qué si una serie funciona tienen que convertirla en una insulsa sucesión de nuevos personajes, arcos argumentales de lo más manidos y rocambolescos entramados que al final acaban por hacerte perder el interés? Antes, Locke era mi héroe, ahora, es un calvito que se cree McGuiver.

___Cuando vi el primer episodio de LOST, el piloto, dije: "¡WOW!". Era LO MEJOR que había visto en años (y se supone que tengo cierto criterio... ¡sigo 28 series!) :P Devoré la primera temporada. Vibré con el episodio de Charlie colgando en una liana, flipé con Locke y sus frases místicas, aluciné con la famosa escotilla y los números malditos. Aquello era una serie y lo demás son tonterías. Acababa el episodio y aparecía el letrero de... "LOST", que para mí era algo así como un... "JÓDETE". Sí, "jódete-porque-te-queda-una-semana-para-saber-cómo-seguirá-esto".

___Pasaron los capítulos y fui perdiendo el interés. Los personajes se volvían planos, los misterios no se cerraban y cada vez estaba más harto de la islita hawaiana y los osos polares salidos de la nada.

___Y, aunque aún la sigo, ha caído en mi top ten personal del puesto número 1 al puesto número... vaya, ya ni lo sé. Criticar es fácil, lo difícil es ofrecer una solución:


QUÉ TENDRÍA QUE HABER PASADO EN LOST PARA CONVERTIRSE EN UNA SERIE MÍTICA

___Mi propuesta personal (contiene spoilers):

___Después de una temporada entera ya conocíamos a fondo a todos los personajes. Locke cada vez tenía menos misterio, Hurley ya no hacia tanta gracia y nos había quedado claro de hasta dónde podía llegar Charlie con su adicción. ¿Para qué más? Creo que está muy bien como resolvieron la papeleta con la balsa, y los "nuevos huéspedes" de la isla, pero, personalmente, esperaba más.

___Todas esas (buenas) ideas, podrían haberse mantenido, pero para mí, lo importante era SACAR de la isla a alguien. ¡No matarlo! Sacarlo. Que sí, que sí, que la balsa tenía que llegar a su destino.

___Imaginemos que Hurley (al que le espera una fortuna en casa) vuelve a su hogar y se convierte en un famoso millonario (famoso por su cautiverio, rico por el billete premiado de lotería). Imaginemos también que Jin se reencuentra con su suegro (el mafioso) y éste le da una somanta de palos porque ¡ha abandonado a su hija en una isla desierta!

(Redoble de tamblores y muchos... "¡tachán!-¡tachán!").

___Imaginemos que secuestran al niño, pero que su padre (herido de bala) sí que vuelve a casa. Nuevamente, la madre le reprocha el haberlo dejado solo. En definitiva: tres personajes han vuelto a casa, pero dos de ellos necesitan volver a la isla (Jin y Michael) y uno (Hurley) tiene "la pasta" para hacerlo realidad.

___También podríamos haber incluido a Sawyer en la ecuación, convirtiéndolo en el típico héroe que rechaza la aventura hasta que un trágico suceso en su recuperada vida le da el motivo que necesitaba para volver a por sus "amigos".

___Vale, ya tenemos una segunda temporada como Dios manda. No sólo aparecen los pasajeros de cola (Ana Lucía, Mr. Eko y compañía), y los "otros" han secuestrado al niño, si no que además hemos sacado a cuatro personajes esenciales de su entorno y para colmo... ¡están deseando volver!

___Pasa la segunda temporada. Peleas, paranoias, flashbacks, uno muere, el otro vive, patatín y patatán. Se resuelve el gran misterio de Dharma y acaba la serie con un subidón del quince. Hurley llega con una camisa floreada y sus gafas de sol a lo Jack Sparrow, Sawyer empuñando un arma que por su tamaño podría considerarse de destrucción masiva, Michael está más cabreado con los "otros" que un orco del Señor de los Anillos y Jin, buenooo... Jin va a patear el culo a quien se interponga entre él y su jamelga, Sun. Y para colmo, por el camino se ha empollado un libro de gramática inglesa.

___ESO es una serie y no el mareo al que nos están sometiendo. ¿Alguien se acuerda del "humillo maligno" que vio Mr. Eko? ¿Alguien recuerda aquél rumor que decía que "estaban en el purgatorio"?

___LOST molaba, pero debo reconocer que le sigo dando una oportunidad a Abrams. Y es que él es el responsable de la serie que más me ha emocionado, hecho sufrir y reír en los últimos años: "ALIAS". Que sí, que si sólo habéis visto un episodio suelto en Cuatro parece un rollete, que sí que está llena de fantasmadas y la Garner "es fea". Probad a seguir la serie desde el principio, no sólo no os decepcionará, si no que además ¡SORPRENDE!

___Ahí queda eso. Aprovecho para recordar que soy guionista: señor Abrams, contráteme que estoy a dos velas.