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viernes, febrero 11, 2005

"Old Boy"

___Cuando los créditos finales terminaron, y la sala se desprendió de la cómoda oscuridad que nos envuelve cuando disfrutamos de una buena película en una sala de cine, dije: “Desde “Réquiem por un sueño” que no me sentía tan mal al ver una peli”. Y es que, “Old Boy” es una obra maestra, dura y transgresora. Es un increíble film sobre los límites de la venganza, los límites del sadismo, los límites de la locura; de la fortaleza humana, de la psique y el corazón. “Old Boy” es una trepidante historia llena de mal rollo, de coreanos con peinados extraños y agradecida mugre en cada plano.

___A pesar de siquiera haberse doblado para su distribución comercial en salas, el film que nos atañe es un producto perfectamente comercial para un público occidental. Excede los límites de Tarantino sin caer en la parodia, roza la angustia que hacía sentir el film de Aronofosky (el ya citado, y muy recomendado “Réquiem por un sueño”), y todo ello lo adereza con un detallismo absoluto a la hora de mostrarnos la acción. Constantes flashbacks, elipsis temporales, sobreimpresiones, melodías desconcertantes, juegos psicológicos y una trama que, aunque pudiera parecer enrevesada, no lo es en absoluto. Así como “21 gramos” se hacía difícil de digerir y requería la utilización de los cinco sentidos constantemente para entender la película… “Old Boy” consigue, de manera excelente, contar una historia con giros, tramas y subtramas sin perderte en absoluto, despertando tu interés, manteniendo el ritmo y –muy importante– sin abusar de la acción (que la tiene, y mucha, pero sólo cuando la requiere).

___Abstenerse todos aquellos a los que le impresione un hombre con un martillo, un cuchillo clavado en la espalda o una boca ensangrentada… aunque debo avisaros que la dureza del film no es inherente en sus imágenes ni en su violencia (que, para mi consideración, “Kill Bill vol.1” es –físicamente- mucho más violenta), sino en sus palabras, en su argumento, en aquello que te hace sentir con el último plano, cuando recapitulas lo que has visto y te das cuenta de que… ¡el mundo está muy mal y que tú eres la mar de feliz!

___El film de Park Chan-Wok debería servir de ejemplo a la hora de constatar lo que ya es una realidad: que la industria oriental está en alza. A destacar es la banda sonora de Cho Young-wuk, que utiliza escasas melodías de forma magistral y confiere al relato una identidad propia, respaldándose en la música como un elemento narrativo más. Así como la interpretación de Choi Min-sik, que pasa por todos los estados emocionales habidos y por haber, y transmite como nadie la decadencia y la desesperación de un ser humano que se siente atormentado, frustrado y arrepentido. ¡Indispensable! Realmente, vale la pena.