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sábado, enero 29, 2005

"Party 7"

___Siete personajes y un hotel: estos son los dos elementos básicos que componen “Party 7”, una comedia japonesa de lo más irreverente. Todo empieza con un hombre haciendo pis durante dos largos minutos, despistándote por completo. Poco después, un ingenioso diálogo al más puro estilo Kevin Smith entre dos botones: uno cuenta al otro que conoce el lugar exacto donde llueve mierda y no agua; el otro no le cree porque está hasta las narices de que le tome el pelo.

___Los créditos iniciales se muestran en forma de anime, presentando a los personajes de forma dinámica y original (por cierto, llevados a cabo por Peter Chung, el mismo responsable del uno de los capítulos de “Animatrix”). Poco a poco aparecen el Capitan Banana, Miki, Kana y Todohei Todohira. Y también, poco a poco, la cosa empieza a decaer…

___Party 7” es una película diferente, quizá pueda recordar a “Four Rooms” por su forma, pero no por su contenido. Muchos la defienden, pero yo no seré uno de ellos… me parece un ejercicio torpe y aburrido. Un cortometraje alargado, casi sin historia, y lo peor: sin ritmo. Teniendo en cuenta que es una película oriental -y por lo tanto, de ritmo más pausado o contemplativo- se le puede perdonar en ciertos aspectos, pero el fallo del film es jugar a ser moderno e innovador, atreverse a utilizar recursos a menudo sorprendentes (como la aceleración y el ralentí) en situaciones en las que –aparentemente- es innecesario, y dejar de lado la historia.

___Hay gags verdaderamente divertidos (con ese toque especial de humor inocente y absurdo al mismo tiempo, al que nos tienen acostumbrados los japoneses), pero, a menudo, se quedan en tierra de nadie… pues los actores de este film son en su mayoría inexpresivos y planos.
Cabe destacar la fotografía e incluso la música, y por supuesto los créditos iniciales. Es una película curiosa, atrevida y plagada de instantes interesantes… pero que en conjunto no funciona. Es de agradecer el experimento de Katsuhito Iishii (que firma dirección y guión). Es casi como una obra de teatro. Recomendable tragársela por completo, hasta haber llegado al final de los créditos (donde se desvela el destino de uno de los personajes), pero no es apta para paladares poco atrevidos. Una rareza freak.