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jueves, enero 13, 2005

"La joven de la perla"

___Hay películas para entretener y películas para aprender, películas que sin duda alguna no han sido realizadas con ánimo de conseguir que una sala con cientos de palomiteros (entre los cuales –y con orgullo- me incluyo) dé gritos de alegría o asco. Hay películas que van más allá: que enseñan. Y es que, “La joven de la perla” no es nada del otro mundo, es una película pequeña y sencilla, aburrida y quizá tosca… pero increíblemente bella. Posee –sin miedo a equivocarme- una de las mejores fotografías que he visto en mi vida (el noventa por ciento de sus planos son cuadros “pintados” con luz en vez de pigmento), una iluminación que habría que agradecer a Eduardo Serra (“El protegido”) con el máximo galardón disponible. Y la música sorprende por su inconformismo, por huir de aquello que esperas oír de nuevo, una y otra vez, en una película de época. La música de Alexandre Desplat (“Birth”) va más allá, confiere al relato un aire de fantasía del que en ningún momento el film hace gala, te recuerda constantemente que lo que estás viendo es en realidad una ficción, una “posible” historia narrada tras divagar sobre un cuadro que existe de verdad: “Girl with a pearl earring” (también llamada “la Mona Lisa holandesa”) de Johannes Vermeer.

___Scarlett Johansson (“Lost in translation”) no parece actuar demasiado, se limita a poner cara de estreñida y bajar los ojos, a evitar dar respuestas y crear silencios: pero funciona. Colin Firth (“Love Actually”) y Tom Wilkinson ("¡Olvídate de mí!"); todos ellos no se lucen, ¡pero deslumbran! El por qué no lo sé, pero sin duda alguna algo tiene que ver el inspirado cásting de la película, así como el maquillaje y vestuario que te desprende de cualquier reminiscencia sobre el actor para mostrarte tan sólo al personaje. “La joven de la perla” enseña. Aprendes con una recreación casi perfecta como debía ser Europa a finales del siglo XVII, cómo se hacían los pigmentos para los cuadros, cómo y por qué se pintaba.

___En mi opinión, es una película lenta lentísima, sosa sosísima, de esas que te puedes permitir ver un día con insomnio… porque seguro que caes rendido. Pero que si amas la fotografía, la pintura, o la historia… te calará hondo. Pocas veces un relato de ficción te ha mostrado de forma tan realista y sobretodo costumbrista cómo debía ser ese pasado en el que todos nos perdemos al observar un cuadro de esa época. Pocas veces un film ha dado vida a un cuadro con tanta perfección.