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miércoles, julio 19, 2006

"París: Día 01 - Llegada y planning"

___Por fin era día 6, partimos hacia París en nuestro vuelo de EasyJet. Compramos los billetes algo tarde, así que tampoco conseguimos el ofertón que solemos encontrar en estas compañías. Aún así, seguía siendo más económico que volar con AirFrance.

___Personalmente, me encanta volar, pero no en un avión. O sea, me encanta volar en sueños, o me encantará si algún día alguien inventa un traje azul con calzoncillos rojos con el que poder volar como Superman. Pero no en un avión. En avión me cago. No controlo la situación, me siento indefenso, me pongo tenso, rígido como un palo. Vaya, que me quedo ahí sentao, tieso y no hay quien me mueva hasta que llege a mi destino. A veces pienso que tendrían que sedarme como a M.A. Barracus del "Equipo A", al que dormían en cada episodio antes de subirle a un avión.

___Llegamos a París a las tres y pico. Habíamos quedado con Laure en Denfert-Rochereau, que es donde te deja el OrlyBus, un servicío de bus (carísimo por cierto, 6€ por persona para un trayecto de apenas 20min.) que conecta directamente el aeropuerto de Orly con París. Como Laure nos había avisado por SMS de que se retrasaría un poco, decidimos ir a comer algo. Teníamos hambre y la gran "M" amarilla brillaba cerca de nosotros: así que fuímos al McDonalds. Era ideal, teníamos poco tiempo para comer, queríamos algo barato y llenar la barriga como fuera, así que apostamos a lo seguro y el menú McChicken (sí, no es "McPoulet" como cabría esperar, directamente lo ponen en inglés), nos vino que ni pintado. Hay que destacar que el sabor de la McPollo de toda la vida, allí era diferente. Cómo decirlo... sabía menos a rata. Es broma. En realidad parecía más casera, menos sintética (quizá aquí también lo hayan cambiado, hace un par de meses que no como en un Mac español). Eso sí, era más suave, tenía menos sabor.

___Apenas treinta minutos después, Laure entró en el local. Hacía casi dos años que no la veíamos, así que fue agradable encontrarnos de nuevo con su pelo rubio y sus mofletes siempre encendidos. Ella sería nuestra anfitriona, guía y niñera durantes los próximos doce días. Y todo hay que decirlo, se lo curró de lo lindo, mucho más de lo que podíamos imaginar. Es una chica de lo más entregada. Muy maja y agradable.

___Laure es francesa, nació en Orleans, pero desde pequeña vive en París. Trabajó durante un par de años en el mismo departamento que Isa, así que se conocen bastante bien. Laure es una especie de Bridget Jones francófona (algo que no duda en reconocer). Además, es políglota, y eso nos venía genial para optimizar al máximo nuestro viaje.

___Tomamos el metro hasta Châtelet, donde descubrimos lo laaargos que pueden ser los pasillos subterráneos del metro de París cuando vas cargado con maletas y tienes que hacer mil transbordos para llegar a Jourdain, en el barrio de Belleville, distrito XIX. Además, descubrí que el metro de París huele a huevo duro. Aún no sé si era una paranoia mía, si las paredes estaban recién pintadas o si en vez de gasolina utilizan huevo como combustible.

___Por fin llegamos a su casa. Pequeñita, aunque acogedora. Un comedor, una habitación grande, un lavabo y una cocina enana (como el hueco de un ascensor). Pero la casa tenía encanto. Tenía uno de esos suelos de madera que crujen cuando los pisas. Te levantabas a hacer pis a medianoche y te daba la sensación de estar en un viejo barco pirata. Además, había dos grandes ventanales, uno en el salón y otro en la habitación. Las ventanas, pobladas de plantas, no daban a la calle, sino a un tranquilo y soleado patio de luces que nos protegía del ruído de los coches. Aquel lugar era genial, muy parisien, justo lo que queríamos; mezclarnos con el ambiente. Lejos de hoteles y turismo prefrabicado.

___Pasamos la tarde planeando por encima los próximos días. A ritmo del vals de Amélie que sonaba en su reproductor de CD y con una taza de té sobre la mesa. A la hora de la cena, apenas a las 20h, comimos algo rápido y sencillo de preparar. Pasta a la puttanesca, que aunque suene feo está muy rica. Se puede traducir como pasta "con lo que encuentre por ahí" (en nuestro caso: bacon, albahaca casera, tomate y queso fetta).

___Allá a las 21:30h decidimos dar la bienvenida a la ciudad, así que fuimos a visitar l'Arc de triomphe y les Champs Élysées. Como esperábamos, los campos Elíseos eran una larga y ancha calle llena de tiendas y farolas, plagada de banderas nacionales a la espera de la gran final del mundial y la celebración de la fiesta nacional el día 14 de julio. Era impresionante. De un vistazo descubres que París es una ciudad grande, antigua y cuidada.

___El Arco del triunfo brilla, más que por su arquitectura o interés, por los focos que le iluminan. Y no me refiero a que decepcione, ni trato de hacer un chiste barato. Me refiero a que ya podrían aprender aquí, en la Barcelona de mis amores, que también tenemos arco, pero más apagado que una vela bajo el agua. El Arco del triunfo francés destaca por su correcta iluminación, por la llama dedicada al soldado desconocido (que prende incansable día sí y día también) y por los escritos en sus pilares, donde pudimos encontrar ciudades donde se libraron batallas francesas (y uno no tenía ni pajolera idea), como: Tortosa, Badajoz o Valencia. También llaman la atención los japoneses. Sí, sí... parece de chiste, pero estaban ahí. Bajo el arco. Haciendo fotos. Tal y como siempre nos imaginamos.

___Dimos un paseo nocturno por los campos Elíseos, aún había tiendas abiertas. La mayoría grandes almacenes o lugares como Virgin Megastore, donde hice mi primer intento frustrado de "busca y captura" de cualquier libro, inédito en España, relacionado con mi película favorita: "Amélie".

___Volvímos a casa, nos pegamos una ducha y me cargué por pri
mera vez la cortina del baño. Soy así de torpe, qué le vamos a hacer. Dormimos de lujo. De día hacía un calor de narices, aunque se aguantaba bien al no ser húmedo. Pero de noche, el fresquito entraba por la ventana, como una brisa agradable que te acariciaba y obligaba a taparte con una manta aún siendo verano.

___Por último, me gustaría enumerar algunas de nuestras manías antes de emprender un viaje. Para empezar, yo soy de los que creen que un viaje se disfruta antes, median
te y después. Eso quiere decir que, cuando lo preparas descubres y aprendes, cuando lo disfrutas lo sientes y cuando vuelves, el recuerdo de lo vivido genera el agradable sentimiento de felicidad que buscabas cuando decidiste emprender la aventura. Por lo tanto, es importante prepararse el viaje, buscar rutas, organizarse, leerse alguna guía. Considero esencial ir al país elegido sin que te suenen a chino sus monumentos, sus museos o plazas. No tiene sentido estar frente a la Torre Eiffel y verla como un atajo de hierros mal puestos. Lo interesante es saber la historia que hay tras cada cosa. Buscar el simbolismo, su identidad. O así lo veo yo. Por otro lado, nosotros solemos andar muuucho cuando viajamos. No hay mejor manera de conocer una ciudad que caminando. Así que lo mejor es siempre llevar consigo una botella de agua para no deshidratarse, algo con chocolate y frutos secos. Parece una estupidez, pero el estar hidratado y consumir alimentos hipercalóricos mientras pateas, te hace aguantar más que tres Red Bull mezclados con café. Además, a media tarde, siempre apetece comer o beber algo, y no siempre tienes un supermercado o bar al alcance de tus bolsillos cerca. Así que también es una buena manera de no pasarte del presupuesto.


Direcciones de interés:

-Web de la red de transportes de París. Mapa.
-Web de EasyJet y AirFrance.
-Web de ParisInfo.